Los CFD son instrumentos financieros complejos y conllevan un alto nivel de riesgo debido al apalancamiento. Un porcentaje significativo de inversores minoristas incurre en pérdidas al operar con productos apalancados como los CFD. Debe considerar cuidadosamente si comprende el funcionamiento de los CFD y si puede permitirse el alto riesgo de perder su capital.
Si te preguntas qué es la deuda pública, es el dinero que un Estado pide prestado para financiar el gasto que sus ingresos no cubren. El gobierno emite títulos (letras, bonos, obligaciones) que los inversores compran a cambio de intereses y la devolución del capital al vencimiento. Se expresa habitualmente como porcentaje del PIB, lo que permite comparar el nivel de endeudamiento entre países.
Cuando un gobierno gasta más de lo que recauda en impuestos, incurre en déficit. Para cubrir esa diferencia necesita financiación. La vía principal es emitir deuda en los mercados financieros. Los inversores que compran esos títulos le prestan dinero al Estado a cambio de un rendimiento.
El tipo de interés que paga el país depende de la confianza del mercado en su capacidad de pago. Países con economías estables pagan menos intereses. Países con alto endeudamiento o inestabilidad política pagan más. Esa diferencia se mide con la prima de riesgo.
La deuda pública se emite en tres formatos principales según el plazo de vencimiento. Cada uno tiene un perfil de riesgo y rendimiento distinto para el inversor.
Las letras del tesoro vencen en menos de un año. Se emiten al descuento: compras por debajo del valor nominal y recibes el nominal al vencimiento. La diferencia es tu rendimiento.
Los bonos (de 2 a 5 años) y las obligaciones (de 10, 15 o 30 años) pagan cupones periódicos. A mayor plazo, mayor rendimiento, pero también mayor sensibilidad a cambios en los tipos de interés. Los bonos a 10 años son la referencia más seguida por los mercados.
Si buscas cómo se calcula la deuda pública, la fórmula es directa.
Sumar toda la deuda viva. Incluye letras, bonos y obligaciones emitidos y no vencidos.
Obtener el PIB del país. El valor total de bienes y servicios producidos en un año.
Dividir la deuda entre el PIB. El resultado se expresa en porcentaje.
Interpretar el ratio. Un 60 % se considera moderado. Por encima del 100 % indica que el país debe más de lo que produce en un año.
Este ratio permite comparar países de distintos tamaños. Una deuda de 3 billones es manejable para una economía de 5 billones, pero insostenible para una de 2 billones.
Un inversor compra un bono del Estado a 10 años con valor nominal de 1.000 EUR y cupón del 3 % anual. Recibe 30 EUR cada año durante diez años. Al vencimiento recupera los 1.000 EUR. Su rendimiento total es de 300 EUR si mantiene el bono hasta el final. Si lo vende antes en el mercado secundario, el precio puede ser mayor o menor según cómo hayan evolucionado los tipos de interés.
Muchos novatos sacan conclusiones precipitadas al ver el dato de endeudamiento.
Asumir que la deuda alta significa un país en quiebra.
No considerar la capacidad de crecimiento económico del país.
Ignorar quién posee la deuda (interna vs. externa).
Seguir el mercado de deuda soberana aporta ventajas concretas al trader.
Anticipar movimientos en divisas según rendimientos de bonos.
Evaluar el riesgo país antes de invertir en activos de esa economía.
Interpretar las decisiones de los bancos centrales con contexto fiscal.
La deuda pública mide cuánto debe un Estado a sus acreedores. Se emite en títulos con distintos plazos y se expresa como porcentaje del PIB. Para un inversor, es un indicador clave de salud fiscal que afecta tipos de interés, primas de riesgo y el valor de la divisa del país emisor.