Los CFD son instrumentos financieros complejos y conllevan un alto nivel de riesgo debido al apalancamiento. Un porcentaje significativo de inversores minoristas incurre en pérdidas al operar con productos apalancados como los CFD. Debe considerar cuidadosamente si comprende el funcionamiento de los CFD y si puede permitirse el alto riesgo de perder su capital.
Si te preguntas qué son los bonos, son títulos de deuda que emiten gobiernos o empresas para financiarse. Al comprar un bono, le prestas dinero al emisor por un plazo determinado. A cambio, el emisor te paga intereses periódicos (cupón) y te devuelve el capital al vencimiento.
Qué es un bono en la práctica: un contrato de préstamo donde tú eres el acreedor. El emisor se compromete a pagarte un interés fijo o variable durante la vida del bono y a devolverte el valor nominal completo en la fecha de vencimiento. Es una de las formas de inversión más antiguas y extendidas del mundo.
Los bonos se dividen según quién los emite. Cada tipo tiene un perfil de riesgo y rendimiento diferente.
Los emiten gobiernos nacionales para financiar gasto público. Se consideran los más seguros porque el Estado respalda el pago. A cambio de esa seguridad, suelen ofrecer cupones más bajos. Los bonos del Tesoro de EE. UU. (Treasuries) son el ejemplo más conocido.
Los emiten empresas para financiar operaciones o proyectos. Ofrecen cupones más altos que los gubernamentales porque el riesgo de impago es mayor. La calificación crediticia de la empresa (ratings de agencias como S&P o Moody's) determina cuánto interés debe ofrecer para atraer compradores.
El precio de un bono y su rendimiento se mueven en dirección opuesta. Entender esta relación es fundamental.
El bono se emite a valor nominal. Por ejemplo, 1.000 USD con cupón del 5 % anual.
Si las tasas de interés suben, los bonos nuevos ofrecen más rendimiento. Los bonos existentes pierden atractivo y su precio baja.
Si las tasas bajan, los bonos existentes con cupones más altos se vuelven más valiosos. Su precio sube.
Al vencimiento, recibes el nominal. Independientemente de las fluctuaciones de precio, el emisor devuelve los 1.000 USD originales.
Esta dinámica es clave para quien opera bonos en el mercado secundario antes de su vencimiento.
Compras un bono gubernamental por 1.000 USD con cupón del 4 % anual y vencimiento a 5 años. Cada año recibes 40 USD en intereses. Al final del quinto año, el emisor te devuelve los 1.000 USD. Tu ganancia total por intereses es 200 USD.
Si necesitas vender antes del vencimiento y las tasas subieron a 6 %, tu bono vale menos en el mercado (aproximadamente 920 USD), porque los nuevos bonos pagan más. Si las tasas bajaron a 2 %, tu bono vale más (aproximadamente 1.080 USD).
Los bonos parecen simples, pero estas confusiones aparecen con frecuencia.
Asumir que bonos no tienen riesgo de pérdida.
Ignorar la relación inversa precio/tasa de interés.
No considerar el riesgo de impago en corporativos.
Un bono gubernamental de un país con economía inestable puede ser más riesgoso que un corporativo de una empresa sólida. La seguridad depende del emisor, no solo del tipo.
Los bonos cumplen funciones concretas dentro de un portafolio.
Generar ingresos predecibles mediante cupones periódicos.
Reducir la volatilidad total del portafolio.
Proteger el capital en entornos de incertidumbre.
Cuando los mercados de acciones caen, los bonos gubernamentales suelen mantener o aumentar su valor. Esa correlación inversa los convierte en herramienta de diversificación.
Los bonos son títulos de deuda donde prestas dinero a un emisor a cambio de intereses y devolución del capital al vencimiento. Su precio se mueve en dirección opuesta a las tasas de interés. Son fundamentales para diversificar y para entender cómo las decisiones de los bancos centrales afectan a los mercados.